Ruta Soriana y alrededores


Hoy os proponemos una ruta de fin de semana por Castilla y León que la tenemos a 3 horitas de nuestra Donostia querida.


La verdad que hacía tiempo que no escribíamos estas curiosidades ya que siempre nos centramos en restaurantes concretos, por lo que ya toca alimentar una de nuestras secciones.


La propuesta de hoy es para todos los gustos y todas las edades. Plan completisimo de fin de semana saliendo el viernes por la tarde dirección Deza, municipio de la provincia de Soria. Deza es un pueblo realmente pequeño con mucho encanto y unos habitantes maravillosos.


El alojamiento propuesto es el hotel rural las Ollerías, muy coqueto, muy humilde y muy asequible; otro factor importante es que las mascotas son bienvenidas, punto muy positivo para nosotros. Además,el hotel lo gestiona Mich, un hombre de República Dominicana que nos cocina con mucho mimo como si fuéramos parte de su familia. Si avisas con el tiempo suficiente, tienes la opción de disfrutar de unos asador al horno de leña, tentador ¿no? No vamos a entrar en detalles ya que con Mich cada día es una sorpresa y es mejor que lo descubráis por vosotros mismos.


Sábado por la mañana tenemos la ruta planificada y después de desayunar fuerte, nos dirigimos a Nuévalos, que se encuentra como a media horita de Deza. Nuestro destino en el día de hoy es el Monasterio de Piedra y su parque natural.
La verdad que disfrutamos hasta la hora de comer paseando por un entorno privilegiado con cascadas a cada paso. Es increíble que en un entorno tan árido puedas encontrarte un paseo con una naturaleza llena de luz, agua y tanto verde. El monasterio también merece muchísimo la pena, disfrutaréis de la arquitectura cisterciense de la época sobria y luminosa.


Estamos hambrientos y hay varios restaurantes por la zona con menús del día económicos pero elegimos el que está cerca del embalse para poder aprovechar la tarde y darnos un baño.


¿Qué es lo curioso del merendero los Cañizos? Que si llevas tu propia carne, te la hacen en la parrilla y solo tienes que abonar las bebidas. Pero además de esto, son especialistas en escabechados y carnes a la brasa. Como hace bastante calor, pedimos una ensaladilla rusa bien fresquita y unas codornices a la parrilla. Calificación excelente, la salsita de las codornices no te dejará indiferente.


Por la noche decidimos cenar a medio camino de vuelta a Deza en Alhama de Aragón y la verdad que otra grata sorpresa. El dueño del bar (Más que tapas), nos pone unos chipirones a la plancha para chuparte los dedos, un tartar de salmón y unas chuletillas de ternasco con un pastel de patata, raciones tan abundantes que no nos queda hueco para el postre. Una experiencia muy recomendable y después de todo el día de aquí para allá, nos retiramos a descansar.


Llegamos al domingo y nos levantamos con mucha pena ya que el lunes vuelta a la rutina, pero bueno, hemos aprovechado a tope y todavía nos queda la experiencia en Soria. Combinamos visita a Soria con una experiencia gastronómica de 5 estrellas en el Fogón del Salvador.


La recomendación top que no debéis perderos para tomar el aperitivo antes de ir a comer,es el Mesón Castellano muy conocido por sus torreznos, una de las joyas sorianas que para los que no sepáis lo que es, se trata de un trozo de tocino crujiente con una dorada corteza y tierno magro. Si sois fans de los torreznos de verdad que es una visita obligada antes de ir a comer.


Para finalizar, nos pegamos un homenaje en el restaurante asador El Fogón del Salvador, una maravilla para los gorditos como nosotros.
En la terraza nos atiende un camarero encantador que nos explica las sugerencias fuera de carta, la boca se nos va haciendo agua, que pena no poder probar todo, aunque tenemos muy claro a por qué vamos. Al horno de leña tradicional que tiene hay que sacarle provecho por lo que pedimos cochinilla que no cochinillo.


¿Cuál es la diferencia? Realmente ninguna, pero por lo que dicen la cochinilla siempre al ser más pequeña sabe más jugosa. La verdad que no nos equivocamos en absoluto, esa piel churrascada, el punto de cocción perfecto, la salsita gordita… nada tiene que envidiar de los cochinillos segovianos que tanta fama tienen. Hacía mucho tiempo, que no disfrutábamos tanto.


Por supuesto que a este plato le acompañaron unos erizos de mar con huevas, unas zamburiñas con una vinagreta de guindilla y unos espárragos con una salsa parecida al de las calzottes de avellana y rúcula sublimes. ¡Siempre hay que probar un poquito de todo!


Así terminamos nuestra escapada de fin de semana, momentos únicos e irrepetibles que nos encantan disfrutar a los emulsionadores.


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